Bomberos de Antofagasta conmemora sus 143 años de vida institucional

05Abr 2018

Bomberos conmemora un nuevo aniversario con una Sesión Solemne y un desfile en la Plaza Colón su centésimo cuadragésimo tercer aniversario.

Bomberos de Antofagasta, conmemora 143 años al servicio de la comunidad, desde que fuera fundado el 5 de abril de 1875, marcando presencia en la ciudad y convirtiéndose en una de las instituciones más longevas de la Perla del Norte.

Daniel Bugueño Cabrera, superintendente señaló que las principales actividades están programadas para este fin de semana, es así como el sábado 7 se realizará la tradicional romería al cementerio general a rendir un tributo a los fundadores, mártires y a los bomberos fallecidos.

El domingo se realizará la Sesión Solemne en el Teatro Municipal, ceremonia donde están invitadas las principales autoridades regionales, provinciales y comunales e invitados especiales, donde se hará un reconocimiento a los bomberos que cumplen años de servicios. Posteriormente al mediodía, en la Plaza Colón se realizará el tradicional desfile conmemorativos al centésimo cuadragésimo tercer aniversario.

HISTORIA DEL CUERPO DE BOMBEROS DE ANTOFAGASTA

Hasta 1870 no se había producido ningún incendio en este puerto. Sólo a principios de 1871, hubo uno de escasas proporciones en la pulpería de la Empresa Salitrera.

Arduo trabajo costó su extinción, pues aunque se dio la alarma con rapidez, y acudieron oportunamente los operarios que trabajaban en las distintas faenas, sin embargo y lamentablemente había en esa ocasión un pequeño viento que soplaba a esa hora, pero debido a los escasos elementos que existían para combatir el fuego, confabularon para en un principio, su acción destructora. Por suerte, y organizado el ataque en forma eficiente, pudo, al fin, sofocarse después de un trabajo abrumador.

El segundo incendio fue de grandes proporciones. Eran las 11 de la mañana del día 2 de abril de 1875, cuando, de súbito, estalló el fuego en una casa de diversión situada en la calle Lamar (Paseo Arturo Prat), entre Santa Cruz (Latorre)  y Caracoles(Condell).

Un grupo de mineros de Caracoles, que se encontraban divirtiéndose y que en mayoría se encontraban en estado de ebriedad, quemaban cohetes, sin duda, para demostrar mejor su regocijo. Algunos cayeron, sin ser vistos, entre unos telones, y el fuego no tardó en declararse. Una manzana entera quedó reducida a cenizas.

A estas casas de diversión, que no eran pocas en la ciudad, se las denominaba “timbirimbas”. Cada negocio de esta clase se instalaba en un local especial donde se construía, al fondo, un amplio escenario, en el cual se situaban las cantoras y las bailarinas. El público se sentaba en los bancos, que estaban arreglados como lunetas de un teatro, y el que deseaba bailar subía al tablado a elegir su compañera. El ponche, que se bebía con bombillas, era servido en grandes vasos -de los llamados potrillos- que circulaban, primeramente, entre las parejas que bailaban, y entre los amigos de los contertulios, después.

Varios negocios, grandes y pequeños, desaparecieron en este siniestro. La casa habitación y tienda de don José Tomás Peña, que era la más grande que existía en esa manzana, fue totalmente arrasada por el fuego.

Este incendio fue considerado como una catástrofe, y ese mismo día varios respetables vecinos y prestigiosos comerciantes, lanzaron la idea de fundar un Cuerpo de Bomberos, la que no tardaron en verla realizada. Dos días después del siniestro, el pueblo se reunía en un meeting y echaba las bases del Cuerpo de Bomberos, cuya acta de fundación, dice:

En Antofagasta, a 4 de Abril de 1875 – En vista del lamentable incendio que destruyó una parte del centro de la población de este puerto, el viernes 2 del que rige, 11 a. m., los vecinos acordaron celebrar un meeting, el que tuvo lugar el día de hoy, a las 2.30 p. m„ con el objeto de la organización de un cuerpo de bomberos, y bajo la Presidencia del señor Francisco Errázuriz. El señor Dr. Abdón S. Ondarza dio cuenta de las erogaciones voluntarias recolectadas en unión de los señores Pedro Machefert, Cruz Muñoz y Benito Fernández, ascendentes a la suma de un mil cuarenta y cinco pesos, dando igual cuenta el señor Luis Dorado, de lo recogido por él, hasta la cantidad de cuatrocientos cincuenta pesos.

Se acordó:

1° – La formación de dos compañías, como sigue:

Compañía de Guardia de Propiedad, Compañía de Hachas, Ganchos y Escaleras.

2°- Que por votación a mayoría de votos, cada una de las compañías hiciera elección de su capitán y oficiales y asimismo de tres delegados por cada una de ellas para elegir el directorio del cuerpo, lo que se efectuó del modo siguiente:

COMPAÑIA DE HACHAS, GANCHOS Y ESCALERAS

Capitán          Señor Luis Lichtenstein

Teniente 1°    Señor César A. del Río

Teniente 2°    Señor Luis C. Carvallo

Teniente 3°    Señor Hernán F. Puelma

Secretario      Señor Eleuterio Contreras

Tesorero        Señor Benito Soto

DELEGADOS

Señores: César A. del Río, Luis C. Carvallo y Hernán Puelma.

COMPAÑIA GUARDIA DE PROPIEDAD

Capitán          Señor Salvador Reyes

Teniente 1°    Señor Alejandro Maznata

Teniente 2°    Señor Rejino Mesa

Teniente 3°    Señor Juan M. de Oliveira

Secretario      Señor Belisario Campuzano

Tesorero        Señor Isaac de Tezanos Pinto

DELEGADOS

Señores: Francisco Errázuriz, Luis Dorado y Abdón S. Ondarza.

Con lo que terminó el meeting, citándose a las personas que desearan formar parte de la Compañía de Hachas, Ganchos y Escaleras, para mañana 5, a las 8.30 PM. Aprobado – Luis Lichtenstein, Capitán – Eleuterio Contreras, Secretario”.

PRIMER DIRECTORIO DEL CUERPO DE BOMBEROS

Superintendente: D. Jorge Hicks

Vice-Superintendente: D. Abdón S. Ondarza Comandante: D. Francisco Bascuñán

Consejeros: D. Luis, F. Puelma y D. Escipión Vernaza”

Los organizadores de nuestra institución trabajaron activamente, y al día siguiente de la primera reunión, le dieron forma práctica a todos los acuerdos, dejando completamente formada, y con gran número de adherentes, la. Compañía de Hachas, Ganchos y Escaleras, y la de Guardia de Propiedad.

Como primera medida, se encargó a la Fábrica Orchard la confección de los materiales necesarios, en este caso, escaleras, ganchos, y otros implementos de la época., a la vez que se pidió a Valparaíso un buen número de hachas.

El uniforme que se eligió para la Compañía de Hachas, Ganchos y Escaleras fue de pantalón blanco y chaqueta roja.

Los materiales fueron entregados en muy corto tiempo, y todos quedaron satisfechos de la rapidez y perfección del trabajo. Años más tarde, la Fundición Orchard construyó también una bomba a vapor para 1ª Compañía.

Contando ya los entusiastas bomberos con los elementos necesarios para combatir los incendios, dieron principio a sus ejercicios, eligiendo de preferencia los días domingos. Eso sí que el uniforme no pudo completarse sino después de algunos meses, pues los cascos no llegaron oportunamente, y durante largo tiempo los voluntarios tuvieron que usar sombreros de paja, de color amarillo.

El sitio preferido por los bomberos para practicar sus evoluciones y maniobras era un extenso solar que en ese entonces existía próximo a la Fundición Orchard, donde eran gentilmente atendidos, a la hora del descanso, por el recordado caballero inglés don Eduardo Orchard y por su familia.

El primer estandarte que tuvo el Cuerpo de Bomberos -con los colores de la bandera boliviana, ya que en ese entonces Antofagasta era administrada por el gobierno de ese país- lo obsequió el Prefecto del Departamento, Doctor don Emilio Fernández Costa, y fue obra confeccionada por algunas damas distinguidas de la ciudad de Cochabamba (Bolivia). Este estandarte se conservó por muchos años en el Salón de Honor de la 1ª compañía, hasta que un día misteriosamente fue robado desde la vitrina en el que se encontraba y posteriormente entregado al Presidente de esa nación en un acto cívico militar, y que actualmente se conserva en un cuartel de Policías-Bomberos de La Paz.

El reglamento general y el particular de la 1a Compañía fueron aprobados por el Gobierno de Bolivia, el 20 de enero de 1878, a continuación describimos textualmente el Decreto:

“Ministerio de Gobierno y Relaciones Exteriores.-La Paz, a 20 de Enero de 1878.-Vista la solicitud del Directorio del Cuerpo de Bomberos de Antofagasta; visto el reglamento general y el particular de la 1a Compañía, y considerando que la Institución del Cuerpo de Bomberos de Antofagasta satisface las necesidades de seguridad de aquel importante puerto; que el Gobierno debe todo su apoyo a asociaciones tan benéficas, que asegurando la propiedad y la vida protegen el desarrollo de la industria y el comercio, se aprueban los reglamentos presentados – “De orden del Presidente.- José N. del Carpio.”.

El primer Directorio del Cuerpo de Bomberos fue de poca duración, y algunos meses después de organizado el Cuerpo, se reemplazó por el siguiente:

Superintendente: señor Cornelio Vernaza.

Vice Superintendente: señor Abdón S. Ondarza.

Comandantes: De la 1a. Compañía: señor Francisco Bascuñán Álvarez.

De la Guardia de Propiedad: señor Hugo Ross Steavenson.

Directores: don Luis Felipe Puelma y don Luis Lichtenstein.

Tesorero: señor Luis Carvallo

Secretario: señor Belisario Campuzano.

El Cuerpo de Bomberos de Antofagasta, desde su fundación hasta la fecha, ha sido siempre constituido por el mejor elemento. Por eso nos complace recordar que en nuestras filas han pasado connotados chilenos y extranjeros de reconocido servicio a la comunidad y que, antes, durante o después de pertenecer a esta noble institución, han ocupado puestos prominentes en las actividades sociales. Al efecto, podríamos citar, entre otros, a don Luis Felipe Puelma, que fue Diputado y Senador de la República; a don Matías Rojas Delgado, que era periodista, alcalde y reputado ingeniero; al abogado don Maximiliano Espinosa Pica, Diputado, Senador y Ministro de Estado; a don Hugo Ross Steavenson, que fue el primer Cónsul inglés que existió en Antofagasta; a don Jorge Hicks, a don José Miguel Serrano Urmeneta, a don Julio Pinkas (ingeniero) y a don H. Mapleton Hoskins, que han sido Administradores del Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia; a don Francisco Errázuriz, que fue Gerente de la Sociedad Beneficiadora de Metales de Bellavista; a don Luis Kerbemhard, que fue Ingeniero de la Compañía de Salitres y a don Luis J. V. Abd-El-Kader, (ingeniero) y que prestó muchos importantes servicios a nuestra institución.

También debemos recordar a los siguientes distinguidos caballeros bolivianos que fueron entusiastas bomberos, en los primeros años de existencia de la institución y en tiempo de la administración boliviana: Señor Abdón S. Ondarza, abogado y Diputado por Tocopilla: Señor Manuel Franklin Alvarado, Administrador de Aduana, periodista y Diputado por Antofagasta, Señor Belisario Campuzano, abogado y Notario Público, Señor Juan Granier, Coronel y Capitán de Puerto. Señor Carlos F. Comber, alto empleado de la Compañía de Salitres y que adquirió después gran fortuna en negocios salitreros.

Otros entusiastas y distinguidos bomberos, con títulos profesionales, que han existido, y otros que aún existen, prestando sus valiosísimos servicios, son los que: anotamos a continuación; abogados señores Enrique Rojas Sotomayor, Manuel Vásquez Carrillo, Lindor Castillo Urízar, Fanor Velasco, Luis Valencia Courbis y Aliro Parga Ríos.

Los doctores en medicina, señores: Lupercio Rodríguez, Ismael Larraín Mancheño, Arturo Penjeam, Carlos Ugarte, Antonio Rendic, Oscar Jensen, Maximiliano Poblete Cortés, Atilio Macchiavello, Gregorio Oxman, Selim Carrasco, Claudio González Barahona y Humberto de Ramón, y los ingenieros, señores Walter Holberton y Arturo Hesckett.

Deliberadamente hemos dejado para ocupamos, en párrafo separado, de otro distinguido bombero que fue uno de los fundadores de nuestra institución y también Superintendente del Cuerpo, cuando se renovó el primer Directorio. Nos referimos al respetable caballero ecuatoriano don Cornelio Escipión Vernaza, que, desde un principio, prestó su valiosa colaboración a nuestra institución bomberil, con un entusiasmo digno de toda alabanza.

El señor, Coronel ecuatoriano e hijo del General de Colombia, don Nicolás Vernaza, llegó a estas playas en 1872, cuando Antofagasta era aún un incipiente pueblo. Fundó el primer periódico que se editó en este puerto, “El Caracolino”; contribuyendo eficazmente a toda obra de bien social y al progreso de esta naciente población.

La caída del Gobierno de García Moreno hizo regresar a su patria al señor Vernaza, en septiembre de 1875. La renuncia que con este motivo elevó al Directorio, y que transcribimos en seguida, deja ver claramente el temple de alma de un hombre superior, como lo era en efecto, el señor Vernaza. Quien fue ascendido después a General: uno de los fundadores del Cuerpo de Bomberos de Antofagasta, en 1875. Tuvo una brillante actuación en su país, posteriormente, habiendo sido varias veces Ministro de Estado. He aquí ese documento:

“Antofagasta, Septiembre 3 de 1875.- Señor Vice-Superintendente del Cuerpo de Bomberos.- Señor: La suerte de mi patria me impone dos deberes: satisfactorio el uno, el de ir a ofrecerle mis servicios; muy triste, para mí, el otro: dejar de pertenecer al Cuerpo de Bomberos de Antofagasta, renunciando, como lo hago por la presente renuncia, la Superintendencia, cargo que he considerado y consideraré siempre como la distinción más honrosa que haya podido obtener.

Dígnese Ud. señor Vice-Superintendente, reunir al Directorio que tan dignamente preside, dar lectura a esta comunicación y expresar a los señores que constituyen la benéfica institución de bombas de este puerto, mis respetos y afectos por todos y cada uno de mis nobles compañeros.

Aprovecho la oportunidad para suscribirme de Ud., su muy atento servidor.- Escipión Vernaza.“

Reemplazó al señor Vernaza en el cargo de Superintendente del Cuerpo, el señor Emilio Fernández Costa, Prefecto del Departamento.

Tan pronto llegó a su patria el señor Vernaza, tomó parte activa en la política y no tardó en formar parte de unos de los Ministerios, en la cartera de Guerra y Marina, y sucesivamente y en distintos períodos, fue elegido Ministro de Gobierno, de Relaciones Exteriores, del Culto, Instrucción Pública y Beneficencia.

Como lo hemos dicho, el señor Vernaza, cuando residió en Antofagasta, tenía el grado de Coronel, y el Gobierno de su patria, en atención a sus relevantes méritos, lo elevó a la jerarquía de General de División, en 1877.

Creemos, pues, que nuestro Cuerpo de Bomberos puede, con justicia, sentirse orgulloso de haber contado en su seno a tan caracterizadas personas, como las que hemos citado, y que haya sido uno de sus fundadores, un esclarecido ciudadano que ha reunido méritos tan sobresalientes.

El recuerdo del señor Cornelio Escipión Vernaza, perdurará en la institución del Cuerpo de Bomberos de Antofagasta y los antofagastinos en reconocimiento a su destacada labor bautizó una de las calles de la Población Gran Vía con su nombre.

No seríamos justos si no consignáramos también en estas páginas, y en la más elogiosa forma, la labor destacable y el desinteresado esfuerzo que los habitantes de esta ciudad, tanto nacionales como extranjeros, han prestado siempre al Cuerpo de Bomberos. Sobre todo, la juventud, tan entusiasta como decidida y abnegada, que en todo tiempo y en cualquiera circunstancia, ha dado numerosas pruebas de cuánto es capaz por sus semejantes.

Las ocho Compañías de bomberos que existen en la actualidad, fueron fundadas en las fechas siguientes:

1ª  Compañía, “Antofagasta”, abril 4 de 1875 (definitivamente organizada el 5).

2ª  Compañía. “Salvadores y Guardia de Propiedad”, diciembre 22 de 1880.

3ª Compañía, Bomba “Hrvaska, Pascual Baburizza”, diciembre 16 de 1892.

4ª Compañía, “Arturo Prat”, diciembre 29 de 1915. (Reorganizada)

5ª Compañía, “Nicolás A. Tirado”, julio 2 de 1893.

6ª Compañía, “Bomba Ferrocarril”, septiembre 1 de 1902.

8ª Compañía “Bomba Maximiliano Poblete”, agosto 14 1968.

10ª Compañía “Bomba Antonio Rendic”, julio 30 de 1997.

Entre los años 1889 y 1890 se fundó la Compañía que, por su orden, le correspondía el Número 3; y ésta fue, digamos, la primera “Tercera Compañía” que existió, cuyo primer Capitán fue don Jorge Segundo Garín. En el segundo período lo fue don Ricardo Martínez Rozas.

La Compañía, que era compuesta por el mejor elemento de la juventud de ese tiempo, fue disuelta a fines de 1891, y con su base se fundó, en 1893, la que es hoy 5ª  Compañía.

El 2 de enero de 1916 se fundó la 7ª Compañía “Bomba España”, que lamentablemente por un problema con la Beneficencia española en Antofagasta, debió de cerrar sus puertas. En la actualidad (2016) esta compañía está en vía de ser refundada, pero esta vez en el populoso sector norte de la ciudad, llevando como nombre “Bomba Chile”, según lo aprobado por el Honorable Directorio del Cuerpo de Bomberos de Antofagasta (2015).

La historia de la 7ª Compañía se inicia con un destacado grupo de hombres pertenecientes a la Colonia Española residente en Antofagasta, imitando a los croatas de la Tercera Compañía y con mucho entusiasmo y tesón fundaron el 2 de enero de 1918, la Séptima Compañía de Bomberos “Bomba España”.

Con el correr de los años, muchos fueron los hombres que se integraron a sus filas, dando a la naciente compañía mística y disciplina. Convirtiéndose la “Bomba España” en un gran aporte al Cuerpo de Bomberos de Antofagasta.

Las primeras unidades de la Séptima Compañía para combatir los incendios fueron los carros a tracción humana y posteriormente animal. Luego llegaron los primeros vehículos con motores y carros a turbinas. También los bomberos de la calle Maipú, tuvieron vehículos americanos y europeos.

El cuartel de Séptima Compañía, albergó por muchos años, recuerdos imborrables, muchos de ellos aún viven en la memoria de muchos ex bomberos séptinos.

Lamentablemente la historia de la “Bomba España” no sería de larga data debió cerrar su cuartel en el año 2005, sin embargo ese cierre no fue suficiente para borrar la historia de la Séptima Compañía en Antofagasta.

El cuartel de 7ª Compañía ubicado en calle Maipú entre Carlos Condell y Manuel Antonio Matta pertenecía a la Beneficencia Española, luego de una serie de disputas judiciales que definió la Corte Suprema en Santiago a favor de la entidad de colonia.

En primera instancia el fallo de la Corte de Apelaciones de Antofagasta había favorecido a los bomberos, pero en definitiva la justicia los dejó sin el inmueble.

El problema se arrastraba desde el año 1950, momento en el cual sufren un incendio, quedando en la calle y comenzando así las labores de construcción de un cuartel y al mismo tiempo la compra de terrenos.

Según documentos entregados por antiguos voluntarios, por no tener personalidad jurídica el terreno se compró a nombre de la beneficencia española a un valor de 370 mil pesos de la época.

De ese monto 200 mil (77%) habría sido pagado por la Séptima Compañía al contado, además de un préstamo de la Beneficencia que llegó a los 100 mil pesos (27%) y un crédito de dos letras de 70 mil pesos.

En la escritura según los documentos de los antiguos voluntarios, se establecía que el primer y segundo piso era de uso exclusivo de Bomberos y seguirían allí mientras la bomba existiera, porque ellos construyeron el edificio.

En una reunión también habrían dejado establecido que en el caso legal el edificio pertenecía a la Beneficencia Española, apelando al buen proceder y honestidad, según manifestaron en una carta enviada al embajador de España en Chile en 1997.

Si bien los documentos nunca estuvieron a nombre de la Séptima Compañía, existía claridad que ellos levantaron el edificio, pero la directiva de la Beneficencia no habría entendido estas razones y recurrió a la justicia para desalojar el edificio.

De esta manera la justicia determinó que la propiedad pertenece a la entidad de colonia y los 35 voluntarios debieron de retirarse del las dependencias donde se encontraba su cuartel.

Las autoridades bomberiles de esta época señalaron a los medios de prensa escrito de la ciudad que quienes estaban desalojando a la compañía era la Beneficencia Española y no la colectividad española.

La especialidad de la compañía era incendios estructurales de todo tipo de edificación y de incendios en aeronaves.

Una de las últimas unidades bomberiles que prestó servicios en dicha compañía fue un Carro Renault-Camiva, el que una vez cerrada las dependencias del cuartel de la calle Maipú fue asignado a la Octava Compañía.

Actualmente está en proceso de reformación en el sector norte de la ciudad  y se ubicará en la Avenida Arturo Pérez Canto con Río Maule, en el sector norte de la ciudad.

El nuevo cuartel tiene una inversión de 2 mil millones de pesos aproximadamente, proyecto presentado por la Ilustre Municipalidad de Antofagasta y será construido con  recursos aprobados por el Consejo Regional, Core (2015), donde además del cuartel de Bomberos, se contempla un centro comunitario y un parque dotado de sombreaderos, árboles, áreas de actividad física, mirador, luminarias, juegos infantiles, máquinas de ejercicio y aparcamiento de bicicletas, todo ello resguardado por un cierre perimetral.

El nuevo cuartel de 7ª Compañía de bomberos estará equipado con salas multiuso, de primeros auxilios y capacitación, oficinas, baños, cocina, guardia nocturna y diurna para damas y varones, además de estacionamientos para vehículos de emergencia.

(Recopilación de Antecedentes obtenidos de www.librosmaravillosos.com, Diario La Estrella del Norte, fotos archivo personal y de redes sociales como facebook y otros, Román Hernández)

1991-FERNANDO JARA (Superintendente) RAFAEL GREEN (Comandante)

1920’s . Bomberos. Croatas, Bomba Dalmacia ( Nro. 3 ) . Hoy Bomba Hrvatska

1910-EJERCICIO BOMBEROS PRAT-MATTA

SÁBADO 3 DE NOVIEMBRE DE 1983

RAFAEL GREEN-HAROLD BURROWS

ISMAEL JIMENEZ DEL VALLE

 

 

 

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