Himno del Cuerpo

Voluntarios de Chile, soldados,
Caballeros del Fuego y del valor,
que juramos brindar aún la vida
por cumplir nuestra hermosa misión.

 Entonemos un himno glorioso
por aquellos que fueron ayer,
por nosotros los que hoy nos formamos
y por nuestro sublime deber.

Levantemos en alto la frente,
nuestras voces hagamos vibrar,
que se escuche en la pampa sedienta,
que lo sepan el viento y el mar.
No hay estrella en el cielo que se iguale
a la estrella de nuestro ideal.

Un alma limpia y pura,
un noble corazón,
un brazo poderoso
y un pecho de campeón.

Valientes voluntarios,
soldados de la paz,
luchando contra el fuego
salvamos la ciudad.

Destrozando la paz del silencio
la sirena ha llorado su clamor
y a lo lejos el cielo se tiñe
con un rojo manchón de dolor.

Ha surgido un siniestro alevoso
y sus garras pretende clavar,
pero allí están los hombres del fuego
con su lema “Salvar y Apagar”.

 Levantemos en alto la frente,
nuestras voces hagamos vibrar,
que se escuche en la pampa sedienta,
que lo sepan el viento y el mar.
No hay estrella en el cielo que se iguale
a la estrella de nuestro ideal.